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Historias de Gas en Argentina

Limpieza de un farol de gas, a comienzos del siglo, en una calle del Centro de Buenos Aires.

La usina de Retiro, hacia 1905; sobre la izquierda, la antigua y modesta estación Terminal del Ferrocarril Central Argentino (luego, mitre).

En coincidencia con el 175° aniversario de la iniciación, en Buenos Aires, de la era latinoamericana del gas, Transportadora de Gas del Sur SA (TGS) publica "Historias del Gas en la Argentina.1823-1998", el primer estudio completo sobre el tema aparecido en nuestro país.

A partir de la experiencia realizada por el ingeniero británico James Bevans, de iluminación pública de gas con motivo de las celebraciones del 25 de mayo de 1823, la obra, reseña "el vasto y decisivo proceso (…) de los servicios de gas", en la Argentina, como escribe Eduardo M. Ojea Quintana, ex Director General de TGS.

Se evocan, así, "ciento setenta y cinco años de luchas y esfuerzos, de sacrificios y renuncias, de éxitos y contrariedades en busca del bienestar y el progreso de los argentinos – añade Ojea Quintana -, objetivos a los que se ha sumado TGS desde diciembre de 1992, como continuadora de una epopeya interminable".

El libro abarca pues, luego del ensayo liminar de 1823, las grandes etapas del desarrollo de los servicios de gas, acompañadas de una visión de los hechos históricos generales del país. La primera fase nace en 1856, con el establecimiento definitivo del alumbrado externo e interno por gas en Buenos Aires, con la instalación de la fábrica y gasómetro en la Avenida del Libertador entre San Martín y Ramos Mejía, donde está hoy la Plaza de la Fuerza Aérea Argentina.

Orilla izquierda del Riachuelo y futura Avenida Pedro de Mendoza, a fines del siglo pasado: obsérvese el farol de gas.

Una esquina del centro de Buenos Aires, a fines del siglo pasado: El farol de gas ve pasar al aguatero.

Un año más tarde, el Teatro Colón, que se alzaba entonces frente a la Plaza de Mayo, emblematizaba el uso del gas con su araña de 450 luminarias, en tanto aparecían ya los deudores morosos, a quienes se intima a pagar so pena de "cortar los caños del servicio". En 1859, son 1.454 los faroles públicos de gas, y 11.043 las luces en las casas; veinte años después, en 1879, hay 2.798 y 122.000 respectivamente.

Más empresas son fundadas en Buenos Aires, que pierde su exclusividad en 1870, cuando el servicio de gas comienza a operar en Rosario; en 1874 lo hace en Belgrano y en 1876 en Flores, dos municipios independientes de Buenos Aires, ciudad a la que han de incorporarse en 1887. Hay gas en Córdoba desde 1884, en La Plata desde 1888, en Mendoza desde 1889, en Paraná desde 1890. La electricidad inicia su arremetida a fines del siglo, y en 1920 desplazará al gas de calles y casas como fuente de iluminación.

Comienza entonces el segundo período, el de los nuevos usos del gas, esbozado en los años iniciales del siglo XX. Ahora el gas es utilizado para cocinar, para calentar agua, para brindar calefacción y para mover máquinas, entre ellas, las productoras de electricidad. En Buenos Aires, con el objeto de acrecentar su clientela, la Compañía Primitiva de Gas – establecida en 1910 por la fusión de las tres empresas del ramo – instituye un programa de clases de cocina, que hará la fama de doña Petrona Carrizo de Gandulfo.

Otra vista de la fábrica de gas de Retiro, antes de la reconstrucción del Puerto Madero, iniciada en 1887; al fondo, el Río de la Plata..

Revista "Caras y Caretas", 1910

Revista "Plus Ultra", 1928

La publicidad es, entonces, un poderoso instrumento de difusión, tanto para la Primitiva como para los comercios vinculados con el servicio de gas, según puede verificarse en los avisos periodísticos reproducidos en el libro, entre ellos, el anuncio de la primera cocina argentina, de 1934.

La tercera etapa empieza en 1945, con la progresiva estatización de los servicios de gas en todo el país. El suministro de gas natural (Supergas, elaborado por YPF) ha comenzado en 1933, pero sólo ha de imponerse definitivamente en 1960. En este sentido, la construcción de gasoductos es capital, por cierto: el primero de ellos, el de Comodoro Rivadavia-Buenos Aires, data de 1949; el último, el Neuba II (Loma de La Lata-Gutiérrez), de 1988. En esas cuatro décadas, las cilíndricas rutas de acero cubrieron el país de Norte a Sur, hasta totalizar 21.728 km, con 50.401 km de redes de distribución.

La cuarta y última fase es reciente, y comienza en 1992, cuando es privatizada Gas del Estado, dividida en ocho distribuidoras y dos transportadoras. Una de ellas, TGS, iniciaba sus operaciones el 28 de diciembre de ese año.